UNA VOZ AL VIENTO… Opinión
de un habitante autóctono del Municipio San Diego.
Tolerancia.
Palabra que procede del latín “Tolerantia”, y que tiene como significado una
condición que refiere la acción y efecto de quien puede resistir, sobrellevar,
admitir, aguantar o aceptar hechos, situaciones, procedimientos o reglas;
también describe la conducta y consecución de conllevar una buena relación con
algo o alguien, fundamentándose en la practica del respeto; en términos
generales y en referencia a la convivencia humana. Es la tolerancia, la más
clara expresión de este respeto por los demás, y como tal, es el valor esencial
para la coexistencia pacífica entre las personas. Es el reconocimiento, la
aceptación de la individualidad y las diferencias que se tienen en razón de los
otros, involucra una aptitud íntegra hacia los semejantes, así como de sus
opiniones, ideas o actitudes, creencias, comportamientos o prácticas, aun
cuando estas fueren diferentes o contrarias a las propias.
Quien manifieste la tolerancia como practica
de vida, sabe que si alguien ostenta condiciones y convicciones distintas y
diferentes a la suya, proviene de otras regiones, posee otras prácticas
culturales, es de otra clase social, tiene una preferencia en cuanto a equipos
y practicas deportivas, se alinea en una ideología o militancia política o
piensa completamente diferente, no implica que sea su rival o enemigo. La
tolerancia es un valor moral e igualmente, es el reconocimiento de esas
diferencias inherentes a la propia naturaleza humana, a la diversidad de las
culturas, las religiones, de las ideologías y de las doctrinas o las maneras de
ser o actuar de cada quien en particular.
Para iniciar una practica sobre
tolerancia, primeramente debemos tener una idea o al menos una aproximación de
lo que es el “ser humano” o la “persona humana”, y en la medida que se vaya
conociendo y reconociendo a tales, con todas sus implicaciones o entidades, que
se hagan las definiciones sobre su identidad, origen, características,
condiciones, clases, organizaciones, en fin todo lo que representa su cultura y
advertir sobre la cosmovisión y totalidad de sus verdades y realidades. En esa
misma proporción lo iremos categorizando (como una manía nuestra y de todos, de
ir colocando etiquetas e ir calificando a “la gente”, situándolas en un
archivo, según sea “la clase” que le vayamos asignando), pero el detalle al que
refiero, es que esa “calificación”, “valoración” y “clasificación”, deben
hacerse en positivo, y tratar de comprender que cada quien, es tal cual, según
las condiciones y circunstancias, donde les correspondió nacer, crecer y
desarrollarse. Aun cuando hay muchos casos de excepción, que alguien o algunos,
asumieron otras características que no les eran propias, por cuanto entraron en
contacto y comulgaron con otras sociedades, doctrinas, culturas, o situaciones,
que les implicaron el hecho adaptar o asumir con características propias, su
desarrollo o experiencias personales. Luego de hacer todo ese reconocimiento,
vendrá la valoración y por consecuencia la aceptación inequívoca. Como
corolario, para tener una determinación y justificar porque cada quien o
cuales, manifiestan con expresiones de vida y conducta, todo cuanto le es propio
de su naturaleza o idiosincrasia.
*La
Disconformidad: El grave problema de maltrato a los usuarios del “servicio” de transporte
“publico” por parte de chóferes y colectores, y las condiciones en general de esas
unidades.
*La
Propuesta: Que los organismos encargados de velar por el respeto a los usuarios,
cumplimiento de rutas, el horario, y las condiciones del servicio de transporte,
se supervisen constantemente.
*La
Aspiración: Que revisemos continuamente nuestras acciones y contribución a
favor de la tolerancia, para generar un mejor clima de convencía social y
sumarnos a las diversas campañas.
Paz, Amor y Salud. Bendiciones.
Prof. Pablo Herrera
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