UNA
VOZ AL VIENTO… Opinión de un habitante autóctono del
Municipio San Diego.
Amistad. Es
un término que proviene del latín “Amicítas”; por “Amicitía”, de “Amicus”; Amigo,
y que se deriva de “Amare”, Amar. El solo leerlo o escucharlo, nos evoca, una relación
de afecto, de simpatía y confianza, que se establece entre las personas. La
amistad es el vínculo más común entre los seres que tenemos la capacidad de manifestarnos
unos a otros sentimientos y que representa igualmente, la base de las
relaciones interpersonales. Es un intercambio permanente, donde los que
intervienen siempre ganan y se comprometen en actos que propician el desarrollo
de una sana convivencia, esta se presenta en distintas etapas, en diversos niveles
de importancia y trascendencia, y se exhibe cuando los participantes del hecho
amistoso, encuentran que tienen en común y comparten, inquietudes, gustos y
sentimientos. Es un hecho circunstancial, que ve su génesis en la interacción e
identificación, como consecuencia de características empáticas, y pueden surgir
a los pocos minutos o al tiempo de relacionarse.
De la amistad, es tan amplia su concepción y
tan extenso su abordaje, que prácticamente no hay limites para encontrarla o vivirla
y se dice que puede haber relaciones amistosas donde intervienen una persona y
otro tipo de sujetos; ángeles, santos, animales, plantas e incluso con otros
elementos construidos o fabricados, y todo ello según sea el vinculo o relación
de intercambio de “energías”, en donde se manifiestan las expresiones de esta, como
una respuesta particular, a un estimulo o algún tipo de contacto. Por ejemplo,
algunas personas identifican como amistad, a su relación con una mascota y hay
una gran variedad de estas que sirven de apoyo, compañía o como auténticos
amigos, y tomo una referencia a la relación de humanos con los perros, logrando
que a estos se les signifique siempre el titulo de “el mejor amigo del hombre”,
se habla igualmente de relaciones de comunicación e intercambios de
sentimientos que establecen algunos otros, con arboles, plantas y flores o
jardines, así como también ciertos otros que establecen contactos con lo mas
intimo de sus vehículos, artefactos u otros elementos y que aseguran haber
recibido de estos, una respuesta. En general se habla de relaciones
simbióticas, entre dos o más seres vivos de especies distintas y que se definen
como relaciones amistosas.
La amistad entre los griegos y romanos se representaba
como divinidades alegóricas, en su honor se les construían o erigían esculturas
y estatuas con determinadas significaciones. En nuestra cultura ancestral,
nuestros cuentos aborígenes nos narran extensamente, como se relacionaban
nuestras deidades, con los humanos originarios, los distintos elementos de la
naturaleza y la gran variedad de nuestra fauna, cada una de estas narraciones,
tratan de mostrarnos elementos que explican el porque de cada cosa y del como
relaciones amistosas o de amores, se van presentando con hechos concretos,
hasta llegar a la vida cotidiana y verlos aun, hoy en día presentes. Muchas
relaciones de amistad han sido abundantemente narradas tanto de manera oral,
como en el mundo de la literatura, en canciones, representadas en películas del
cine y en series de televisión.
En nuestro “Manual del Fabricante”, aparece
escrita la frase: “El amigo fiel es refugio seguro; quien lo encuentra,
encuentra un tesoro” (Eclesiástico o Sirácides: 6,14); ¿Quien de nosotros no
posee un verdadero amigo y no le considera un verdadero tesoro? En una relación
de amistad, están asociados entre otros, valores como: la lealtad, el amor, la
nobleza, la incondicionalidad, la solidaridad, la sinceridad, el compromiso, la
honestidad, la confianza, la fidelidad, la constancia. Se debe cultivar con el
trato asiduo y el interés recíproco a lo largo del tiempo. La amistad, puede
surgir entre hombres y mujeres, novios, esposos, familiares, y entre personas
con cualquier clase de vínculos, de distintas edades, religiones, ideologías,
culturas u otros factores. Las relaciones de amistad pueden surgir en las más
diversas situaciones y contextos, se generan desde el lugar donde vivimos, en la
escuela, el liceo, la universidad, el lugar de trabajo, una fiesta o reunión,
el café y restaurante cualquier otro sitio que frecuentamos, por medio de otros
amigos o conocidos, y en estos últimos tiempos de una forma vertiginosa, a
través las llamadas “redes sociales”. Nuestras amistades, tienen diversos
niveles o grados con las que nos compenetramos, teniendo una diversidad, desde
los amigos con quienes tenemos vínculos lejanos, hasta otros con cuales nuestro
trato es muy estrecho, llegándolos a considerar como nuestros mejores amigos, que
son con los que compartimos nuestras cosas más personales. No existe una ley o
una guía que nos oriente sobre como escoger a los mejores amigos, pero esta surge
como un acto voluntario y espontaneo, solo con aquellos con quienes tenemos más
afinidades, en cuanto a intereses y gustos, o con aquellos que tenemos mayor
parecido, aunque también esta puede presentarse entre personas muy dispares o
con gustos disimiles, dando lugar al hecho que esas diferencias a veces, sean factores
que fortalezcan la amistad, debido a que se complementan y enriquecen.
Yo si creo de la misma manera, como creo en
el amor, creo en la amistad verdadera y en el valor de la verdadera amistad, y
aunque para muchos es un tema críticamente utópico, debido a los intereses que
mueven a la mayoría, por las relaciones basadas en la inmediatez y la superficialidad,
haciéndolas incapaces de poner a un lado sus intereses particulares y desarrollar
vínculos de amistad auténticos, duraderos y sólidos. Cuando la amistad es
genuina y se manifiesta con los valores antes señalados, surge el
reconocimiento como de mejores amigos, haciéndoles participes de un nivel de atención,
lealtad y afectos, superiores al habitual que al común de las otras relaciones.
Confieso también, que soy muy amigable y amiguero, y uno de mis admirados
amigos, el poeta Rafael Ramón Blanco Veroes, de Valencia, Carabobo, escribió a
propósito del “Día del Amor y La Amistad”, un texto que lo transcribo y que
muestra magistralmente sobre las acciones del buen amigo, en su poema titulado;
“Decálogo de la amistad: El buen amigo; te dice las buenas y las nuevas, el
otro, propaga las malas noticias. El buen amigo; escucha tu argumento, el otro,
lo rebate sin oírlo. El buen amigo; conoce tus criterios, el otro, elucubra
posiciones. El buen amigo; sabe ciertos tus elogios, el otro, le añade
suspicacia. El buen amigo; es justo en sus apreciaciones, el otro, minimiza tus
objetivos. El buen amigo; celebra tus triunfos y alegrías, el otro, se le
amarga la vida. El buen amigo; honra tus virtudes, el otro, escamotea tus
logros. El buen amigo; medita tus palabras, el otro, cuestiona tus motivos. El
buen amigo; te allana el camino, el otro, te señala un atajo. El buen amigo; no
tolera a tus espaldas mala critica, el otro, las fomenta. El buen amigo; te
evita un fracaso, el otro, los propicia. El buen amigo; calla ante tus penas,
el otro, se deleita en los detalles.”
*Disconformidad:
Ante la ola de quema indiscriminada, de cerros, montañas y extensiones de
terrenos baldíos, los entes “competentes” no toman ni las acciones, ni
previsiones para resolver.
*Propuesta:
Que se designen funcionarios más responsables, que elaboren planes de
contingencias, desarrollen campañas de prevención y combate efectivo al inicio
de quemas e incendios forestales.
*Aspiración:
Que revisemos nuestras acciones personales y evaluemos nuestra contribución
para reforzar en los demás el gran valor que tiene la amistad y su aporte para con la mejor sociedad.
Paz, Amor y Salud. Bendiciones.
Prof. Pablo Herrera
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